En una noche lenta y oscura
un hombre bueno y apiadado
en una vieja sepultura
entierra tu cuerpo alabado.
Cuando enmudezcan las espadañas
y las estrellas se queden frías,
hilarán su tela las arañas,
las víboras parirán sus crías.
Y por toda oración, tus oídos
escucharán largos aullidos de lobos,
de brujas gritando, de viejos lúbricos
suplicando y cuchicheos de bandidos
que están sus ganancias contando.
Charles Boudelaire
Hace 16 años

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